Columna Semanal Competitividad Empresarial – 7 abril 2020

El elefante y el gato

elefante y el gato

Autor: MSc. Carlos Romano Flores Molina, MEE

Director Ejecutivo Cambio Cultural Consultores

Hace unos días me llamó un colega de Perú para que le diera mi opinión sobre su artículo que él había escrito en ocasión de la pandemia. Aunque la pieza me pareció un poco larga, la leí y estimé que contenía lo que podría considerarse como la mayoría de la información “que se conoce” en la coyuntura actual; sin embargo, la parte más importante es precisamente, “lo que no se conoce”, es decir, hacia dónde podría derivar esta coyuntura y cómo podría afectar definitivamente a las empresas.

En estas semanas han surgido una serie de conferencias virtuales, seminarios, charlas y cualquier otra interacción que usted se pueda imaginar, para poner en relevancia las condiciones objetivas a que la pandemia -o la percepción que se tenga de ella- pueda afectar a los ambientes de trabajo. En su gran mayoría, estas cubren temas convencionales de protección, y como máximo, el trabajo remoto, práctica que muchas compañías ya habían venido haciendo de una manera u otra, pero no abordan tópico alguno que tenga que ver con la razonable predicción del futuro que les espera a las empresas. Al menos a mí, esa es la parte que más interesa.

adaptándonos a las nuevas realidades

Estimo que la parte que debemos poner mayor interés en este contexto es principalmente de cómo sortear la depresión económica asociada, que en una gran proporción –considero- está propulsada por la especulación, precisamente porque no se conocen verdaderamente las consecuencias, aunque se sabe que su impacto en víctimas será limitado y se visiona que, tarde o temprano -en referencia de lo que algunos otros países ya han empezado a hacer- nos acostumbraremos a vivir en una nueva normalidad impuesta también por las nuevas realidades, pero ahora con elaborados rituales de protección.

 Paul Krugman, brillante columnista del periódico The New York Times, y de paso -por si el detalle acaso vale algo- Premio Nóbel de Economía, ha manifestado en un reciente artículo que la reacción mundial -obviamente él más bien se refiere a EE.UU.- debiera tener mucho cuidado de no sobre-reaccionar ante esta coyuntura, ya que es posible que los daños directos y permanentes a la economía pueden ser mucho más dañinos que la sumatoria final de las muertes que pudiera dejar este virus, aunque hago énfasis que en esta etapa es mucho mayor la información que se desconoce que la que puede concluirse como cierta y definitiva.

Krugman ilustra el punto con la analogía de un elefante perseguido por un gato agresivo, en donde el paquidermo en pánico, a causa del evento repentino, huye descontrolado por un camino escarpado y termina perdiendo el equilibrio, precipitándose fatalmente desde lo alto de un acantilado. El gato se asoma al risco y observa atónito lo acontecido.

Aunque a muchas personas pueda molestarle terriblemente el relativizar el número de las defunciones producidas por este virus, es importante saber que su tasa de mortalidad puede en realidad palidecer ante la aritmética simple de otras verdaderas pandemias, que de hecho, así han sido calificadas por los mismos organismos rectores de la salud a nivel mundial.

Copia de Copia de Blue Squares General ProposalPor ejemplo, de acuerdo con el informe anual para 2019 de la Organización Mundial de la Salud (OMS), las enfermedades cardiovasculares (enfermedad isquémica del corazón) se mantiene en un primer lugar absoluto, seguida por los accidentes de tránsito; y en un tercer lugar, los cánceres de pulmón, bronquios y tráquea. Le siguen -sucesivamente en orden descendente- las enfermedades de obstrucción pulmonar, infarto, cirrosis hepática, tuberculosis y cáncer de próstata.  Si se continúa en ese orden, sigue la violencia interpersonal, cáncer de hígado, cáncer cérvico-uterino, cáncer de estómago, infecciones respiratorias, las lesiones autoinflingidas, Alzheimer, cáncer de esófago, HIV/SIDA.  Nótese que esta de penúltima en su oportunidad fue históricamente calificada como pandemia.  La última posición en ese ranking descendente en mortalidad corresponde a las enfermedades renales.

Resultará también útil saber que de acuerdo con estadísticas oficiales de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) -en su Informe Global 2019-, en el mundo mueren anualmente 1.1 millón de personas por accidentes y enfermedades durante el trabajo; esta cifra brinda un promedio simple de 3,013 personas diariamente -más de dos personas por minuto-, superando las muertes anuales por accidentes de tránsito (999,000), conflictos armados (502,000), violencia en cualquier modalidad (563,000) y HIV/SIDA (312,000). Entonces, el tema de la prevención será importante abordarlo de manera integral, si es que estamos hablando de oportunamente salvar vidas.

Yo me quedo con el razonamiento de Krugman: no hay que sobre-reaccionar ante un evento repentino, sino dosificar nuestras reacciones, no vaya a ser que terminemos como el elefante, dándole un triunfo inmerecido al gato, el cual sonriendo, jura ahora tener superpoderes.

direccion@cambiocultural.net

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