Columna semanal Competitividad Empresarial – 22-abril-2020

COVID-19: ¿Revisó ya sus procedimientos?

La crisis global del Coronavirus puede causar una recesión mundial de magnitud desconocida. Un ejemplo lo vimos hace dos días cuando el precio internacional del petróleo, en sus mercados de futuro, llegó a mínimos históricos de 1998. Este indicador disparó varias alarmas en lo que corresponde a las perspectivas económicas de corto y mediano plazo, las cuales no lucen mal, sino abrumadoramente pésimas, siendo peores obviamente para los países subdesarrollados productores de materias primas —todo un episodio letal en sus economías.

En este momento existen situaciones de incertidumbre —un factor con el que nos acostumbraremos cada vez más por su omnipresencia— que no pueden ser dilucidados ni vaticinados de una manera sencilla. ¿Qué pasará a la vuelta de un año con nuestras economías? ¿Cómo estará configurado el mundo comercial con la “presencia normalizada” de un grave efecto económico persistente, no solamente local, sino también global?

certificación del personal de limpieza

Se tiene que aceptar —mal que nos pese— que esta situación coyuntural: 1) tenderá a agravarse desde la perspectiva económica; 2) que las nuevas realidades deberán ser “procedimentadas” dentro de los protocolos de actuación normalizados de las empresas. Esto para no causar una situación descontrolada, no solamente por el miedo individual y pánico colectivo a resultar contagiado, sino por las implicaciones morales y éticas que pueda tener para una organización, principalmente, para la propia gerencia.

Numerosas empresas podrán plantearse en este momento —como toda situación novedosa o inédita— qué hacer correctamente con los esquemas productivos, principalmente, en organizaciones intensivas en mano de obra, tales como maquilas, así como las agrícolas, dentro de las cuales existen no solamente riesgos obvios de contagio masivo, sino también percepciones muy diferentes acerca de su prevención, principalmente, por factores culturales persistentes que podrían aumentar la posibilidad de infección.

Desde la perspectiva de las gerencias y los encargados de Higiene y Seguridad, es importante hacer un ejercicio consciente de cómo deberán ser reconfiguradas las actividades laborales —cada puesto de trabajo en su contexto e interacción con otros— en una realidad que tendrá una fase de escalamiento a la cual todavía no llegamos ni cercanamente, pero para la cual se tendrá que adelantar desde ya mecanismos de distanciamiento prudencial, así como las rutinas de inspección, verificación de cumplimiento de uso de procedimientos y equipos de protección personal, así como procesos profilácticos preventivos, que implicarán una mayor supervisión e inversión de recursos.

Por otro lado, las evaluaciones de riesgo tradicionales que se efectúan en las empresas —me refiero a las más organizadas— tendrán que replantearse los esquemas tradicionales para determinar las acciones preventivas ante esta amenaza, pero, sobre todo, las gerencias generales tienen un deber ético mayúsculo en proveer los recursos suficientes para prevenir el contagio.

cursos

La implicación ética de una afectación por falta de una adecuada gestión de riesgos tiene una enorme connotación ética, ya que idéntico riesgo que corre un operario al realizar un trabajo en alturas sin la debida protección, lo tendrá la misma persona que por falta de una supervisión prudencial por parte del empleador, adquiera el contagio en el trabajo.

Es por eso por lo que los empleadores deberán tomar medidas preventivas y revisar la totalidad de sus procedimientos operativos estándares, para verificar que estos incorporan las medidas de protección adecuadas.

El personal de limpieza, por ejemplo, juega hoy un rol importantísimo ya que están en la primera línea de defensa contra el virus. Para ellos, hay que redefinir procedimientos y áreas de concentración, así como protocolos con mayor rigurosidad en la protección de las instalaciones.

Las rutinas tradicionales —sobre todo cuando el personal utiliza el transporte colectivo— son ahora factores de riesgo incremental que deben ser valorados de forma minuciosa por la empresa, puesto que la apuesta es alta en términos de las implicaciones que pueda tener alguien que contraiga el virus, y eventualmente, el contagio de su propia familia.

Toda organización que se precie de tener valores empresariales de protección a su personal —los cuales lucen tan ubicuos ahora— deberán honrar esos compromisos desarrollando un plan escrito de contingencia contra la pandemia —no al estilo copiar y pegar— sino propio que contenga una revisión escrupulosa de los procesos de trabajo y procedimientos actuales para identificar y controlar este riesgo incremental.

MSc. Carlos Romano Flores Molina | direccion@cambiocultural.net

Teorías de Conspiración

15-abril-2020 | | Columna semanal Competitividad Empresarial | Publicación también disponible en la edición digital del diario La Prensa – sección Economía

La actual pandemia y las redes sociales han potenciado el surgimiento de diversas teorías de conspiración del COVID-19. Lejos de pensar en estas como un juego sin consecuencias, lo más probable es que al propalarlas estemos distrayéndonos de los cambios que se avecinan en las empresas y las sociedades como un todo.

Que el virus es una arma biológica extranjera —de manufactura china; que es ingeniería genética para eliminar a los adultos mayores del planeta —quienes con sus pensiones y fondos de retiro se dice (injusta y ofensivamente)— que consumen recursos vitales para el desarrollo de la generación actual; que su contagio se disemina en las redes de comunicación 5G; entre otras muy diversas y exóticas, producto de lo que yo llamo Netflixación de la sociedad, en donde cualquier tipo de trama —siempre y cuando sea increíble, fantástica y distópica— tendrá siempre asegurada una audiencia de culto.

adaptándonos a las nuevas realidadesConsidero que estas teorías provienen de una sensación de impotencia, asombro y ansiedad, ya que estamos viviendo una coyuntura, que para esta generación, acaso pueda ser desconocida, aunque no única en el devenir de la humanidad, puesto que es un proceso que históricamente se ha vivido varias veces, con resultados graves, pero asimilables.

Copia de Copia de Blue Squares General ProposalNo deja de sorprender que en esta coyuntura mundial estén proliferando las estafas cibernéticas y las propuestas de “conocimiento secreto” sobre los supuestos preventivos hasta las curas milagrosas, aspectos en que muchas personas, aunque parezca increíble, se empeñan ingenuamente en creer.

Yuval Harari —distinguido scholar israelí y autor de dos reveladores libros sobre nuestra evolución como especie desde la prehistoria hasta nuestros días (Sapiens), así como de lo que él vaticina hacia lo que probablemente nos convertiremos en las próximas décadas (Homo Deus)— plantea en una reciente entrevista que debemos estar pendientes del aprendizaje que esta pandemia trae consigo, puesto que como especie, debemos estar cada vez más preparados —con suficiente antelación— ante estos eventos que se visiona serán cada vez más frecuentes —y más letales— como los mega-huracanes del Caribe.

Propuesta de una idea

Ese laureado pensador hebreo vaticina que —aunque con certeza derrotaremos al virus— es seguro que cuando eso ocurra, querámoslo o no, estaremos viviendo ya en un mundo económico muy diferente al de antes de la pandemia, lo cual implicará cambios en las formas de relacionarnos y protegernos en proximidad, incluyendo escenarios de nueva normalidad como el trabajo remoto, o bien, con el replanteamiento de algunos modelos de negocios tradicionales que impactarán en el muy corto plazo al comercio global.

Harari afirma que se potenciará positivamente la toma de decisiones a muy corto plazo, sobre todo, en el tiempo de reacción inmediato ante otro evento nuevo que pueda surgir —no solamente como este virus de relativamente baja mortalidad—, sino que debemos estar preparados ante otras amenazas que pudieran ser incontrolables y devastadoras para la seguridad alimentaria, provocadas por el cambio climático acelerado.

Personalmente, intuyo que muchas ocupaciones y productoservicios cambiarán su propuesta de valor relativo ante la posibilidad de un derrumbamiento rápido de ciertos convencionalismos sobre la forma tradicional en que se interactúa, en que se consigue información, utilidades, o en que se alcanzan los objetivos estratégicos de las empresas.

Considero también que uno de los sectores que con certeza crecerá aceleradamente es el de la tecnología adaptada a la interacción de los equipos empresariales, así como el de la educación a distancia, en detrimento de aquellos eventos presenciales que implican viajes, desplazamientos, entretenimiento y aglomeraciones.

Estimo que la logística retail en la mayoría de los países migrará hacia un modelo similar al que ha seguido localmente en India —en que toda actividad o servicio presencial tiene paralelamente una modalidad logística eficiente y de bajo costo— siendo ahora el reto empresarial el cómo ofrecer los productoservicios bajo un esquema logístico confiable y competitivo.

La depresión económica en desarrollo —acaso sin precedentes, por lo menos en este siglo— enterrará para siempre ciertos modelos de actuación empresarial, siendo sustituidos por otros a una velocidad inusitadamente más rápida de lo que jamás imaginamos. Pero, tranquilos, que lo que no nos mate, nos hará más fuertes, decía Nietzsche.

Siempre hay que esforzarse en entender la valiosa lección que la adversidad quiere enseñarnos, puesto que, con certeza, la necesitaremos más adelante. Ya lo veremos.

MSc. Carlos Romano Flores Molina, MEE

direccion@cambiocultural.net | cambiocultural.blog

auditorium benches chairs class

Tenemos todas nuestras formaciones y asesorías esperando por usted y el personal de su empresa.  No permita que su organización pierda competitividad por falta de capacitación continua de su personal.

 

Columna Semanal Competitividad Empresarial – 7 abril 2020

El elefante y el gato

elefante y el gato

Autor: MSc. Carlos Romano Flores Molina, MEE

Director Ejecutivo Cambio Cultural Consultores

Hace unos días me llamó un colega de Perú para que le diera mi opinión sobre su artículo que él había escrito en ocasión de la pandemia. Aunque la pieza me pareció un poco larga, la leí y estimé que contenía lo que podría considerarse como la mayoría de la información “que se conoce” en la coyuntura actual; sin embargo, la parte más importante es precisamente, “lo que no se conoce”, es decir, hacia dónde podría derivar esta coyuntura y cómo podría afectar definitivamente a las empresas.

En estas semanas han surgido una serie de conferencias virtuales, seminarios, charlas y cualquier otra interacción que usted se pueda imaginar, para poner en relevancia las condiciones objetivas a que la pandemia -o la percepción que se tenga de ella- pueda afectar a los ambientes de trabajo. En su gran mayoría, estas cubren temas convencionales de protección, y como máximo, el trabajo remoto, práctica que muchas compañías ya habían venido haciendo de una manera u otra, pero no abordan tópico alguno que tenga que ver con la razonable predicción del futuro que les espera a las empresas. Al menos a mí, esa es la parte que más interesa.

adaptándonos a las nuevas realidades

Estimo que la parte que debemos poner mayor interés en este contexto es principalmente de cómo sortear la depresión económica asociada, que en una gran proporción –considero- está propulsada por la especulación, precisamente porque no se conocen verdaderamente las consecuencias, aunque se sabe que su impacto en víctimas será limitado y se visiona que, tarde o temprano -en referencia de lo que algunos otros países ya han empezado a hacer- nos acostumbraremos a vivir en una nueva normalidad impuesta también por las nuevas realidades, pero ahora con elaborados rituales de protección.

 Paul Krugman, brillante columnista del periódico The New York Times, y de paso -por si el detalle acaso vale algo- Premio Nóbel de Economía, ha manifestado en un reciente artículo que la reacción mundial -obviamente él más bien se refiere a EE.UU.- debiera tener mucho cuidado de no sobre-reaccionar ante esta coyuntura, ya que es posible que los daños directos y permanentes a la economía pueden ser mucho más dañinos que la sumatoria final de las muertes que pudiera dejar este virus, aunque hago énfasis que en esta etapa es mucho mayor la información que se desconoce que la que puede concluirse como cierta y definitiva.

Krugman ilustra el punto con la analogía de un elefante perseguido por un gato agresivo, en donde el paquidermo en pánico, a causa del evento repentino, huye descontrolado por un camino escarpado y termina perdiendo el equilibrio, precipitándose fatalmente desde lo alto de un acantilado. El gato se asoma al risco y observa atónito lo acontecido.

Aunque a muchas personas pueda molestarle terriblemente el relativizar el número de las defunciones producidas por este virus, es importante saber que su tasa de mortalidad puede en realidad palidecer ante la aritmética simple de otras verdaderas pandemias, que de hecho, así han sido calificadas por los mismos organismos rectores de la salud a nivel mundial.

Copia de Copia de Blue Squares General ProposalPor ejemplo, de acuerdo con el informe anual para 2019 de la Organización Mundial de la Salud (OMS), las enfermedades cardiovasculares (enfermedad isquémica del corazón) se mantiene en un primer lugar absoluto, seguida por los accidentes de tránsito; y en un tercer lugar, los cánceres de pulmón, bronquios y tráquea. Le siguen -sucesivamente en orden descendente- las enfermedades de obstrucción pulmonar, infarto, cirrosis hepática, tuberculosis y cáncer de próstata.  Si se continúa en ese orden, sigue la violencia interpersonal, cáncer de hígado, cáncer cérvico-uterino, cáncer de estómago, infecciones respiratorias, las lesiones autoinflingidas, Alzheimer, cáncer de esófago, HIV/SIDA.  Nótese que esta de penúltima en su oportunidad fue históricamente calificada como pandemia.  La última posición en ese ranking descendente en mortalidad corresponde a las enfermedades renales.

Resultará también útil saber que de acuerdo con estadísticas oficiales de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) -en su Informe Global 2019-, en el mundo mueren anualmente 1.1 millón de personas por accidentes y enfermedades durante el trabajo; esta cifra brinda un promedio simple de 3,013 personas diariamente -más de dos personas por minuto-, superando las muertes anuales por accidentes de tránsito (999,000), conflictos armados (502,000), violencia en cualquier modalidad (563,000) y HIV/SIDA (312,000). Entonces, el tema de la prevención será importante abordarlo de manera integral, si es que estamos hablando de oportunamente salvar vidas.

Yo me quedo con el razonamiento de Krugman: no hay que sobre-reaccionar ante un evento repentino, sino dosificar nuestras reacciones, no vaya a ser que terminemos como el elefante, dándole un triunfo inmerecido al gato, el cual sonriendo, jura ahora tener superpoderes.

direccion@cambiocultural.net