Columna Competitividad Empresarial: Cultura de Seguridad – 25 de diciembre 2018

Cultura de Seguridad

Autor: Lic. Carlos Romano Flores Molina, MEE, MSc – Director Ejecutivo Cambio Cultural Consultores – Managua, Nicaragua.

¿Cuáles son algunas de las características que definen una cultura de Seguridad efectiva?

Objetividad: Que todo tenga que ser visto a través de un solo cristal, y no de varios; nada debería ser relativizado o degradado en caso de un incidente laboral.

Predictibilidad: Debe existir una creencia y expectativa generalizada sobre las conductas y comportamientos que deban seguirse, para que sin duda alguna, pueda ser posible la vivencia razonable de una cultura de Seguridad efectiva, con la garantía que no existan fuerzas que inhiban o que disminuyan esa visión.

Información total sobre los riesgos: algunas organizaciones carecen de mecanismos efectivos para brindar a su personal una visión completa sobre los riesgos operacionales.

Entendible: implica que todos los aspectos deben estar absolutamente definidos y con una facilidad de interpretación.

No manipulable: Las normas establecidas como conducta deberían respirarse y ser la atmósfera común para que se pueda dar como cierta la existencia de una cultura de Seguridad vigorosa.

Durante mi carrera he podido atestiguar que hay empresas con tendencias a bajarle el perfil a cualquier incidente para evitar tomar acciones correctivas profundas que pudieran incomodar a algunos tomadores de decisiones, o sacar de ese confortable sopor operacional del seguir haciendo lo mismo.

Reglas de aplicación general, sin importar niveles o individuos: Este es uno de los supuestos fundamentales que se encuentra en una efectiva cultura de Seguridad.  He observado que este es un postulado básico para formar una cultura positiva que desarrolle confianza en todos los miembros de diversas organizaciones exitosas en este campo.

Basada en valores y no en prioridades: es importante recalcar que la Seguridad Operacional debe ser siempre un valor y nunca una prioridad. En diversas empresas existe la engañosa frase: “la Seguridad es nuestra prioridad”, y efectivamente, como las prioridades cambian en función de las condiciones o el ambiente, la Seguridad es degradada a terceros lugares cuando entra en conflicto con la prisa operacional o la rentabilidad. La Seguridad nunca debe ser una prioridad, sino un valor fundamental igual que los demás, y que no debe ser supeditado o degradado según convenga.

Las creencias pueden ser recopiladas sin una encuesta formal: Esta es una característica en la cual para su verificación, no es necesario recurrir a metodologías que tengan que explorar tópicos en profundidad y de forma anónima, ya que esto sugeriría que no existe suficiente libertad para discurrir sobre estos temas en forma abierta.  Las Encuestas de Percepciones de Seguridad son herramientas muy útiles que pueden mostrar en toda su dimensión las contradicciones, paradojas y las incongruencias que pueden deteriorar o enfermar a una cultura de Seguridad, por lo cual, debieran ser conducidas periódicamente.

En una cultura de Seguridad efectiva, las normas y patrones de conducta tienen una interrelación directa que busca la máxima eficiencia y el mínimo riesgo, así como una responsabilidad compartida entre todos los miembros de la organización.  Sin embargo, no se debe olvidar que las responsabilidades últimas de dar o de pedir una explicación de resultados, siempre estarán en aquel puesto cuya remuneración sea la más alta dentro de la organización.

De acuerdo con Thomas R. Krause, en su soberbia obra Leading with Safety, las empresas que obtienen resultados altamente positivos en Seguridad, lo hacen también en todos los campos de gestión operacional.

Desafortunadamente, la situación contraria es también muy cierta, existiendo aquí una curiosa paradoja: se puede tener un buen desempeño en variados campos de gestión operativa y no así en el área de SO. Es verdad.

La mala noticia es que esto solamente ocurrirá en el corto plazo, ya que no es algo sostenible; una referencia viva de este caso es el de British Petroleum, la cual antes de la cadena de terribles incidentes industriales en el quinquenio de 2005 hasta 2010, había logrado resultados extraordinarios en todas las dimensiones de negocio, excepto en Seguridad –o al menos, en la realidad de sus resultados autoevidentes– puesto que daba la impresión que sus prácticas cumplían con los estándares internacionales, siendo este mito lo que la llevó a las tristes historias recurrentes de sus mega–tragedias operacionales que costaron billones de dólares y al destrucción de su reputación corporativa, así como de oportunidades de negocio perdidas para siempre.

direccion@cambiocultural.net  | cambiocultural.blog

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