Columna Competitividad Empresarial – 2016-10-19

Inspecciones basadas en Riesgo

Dentro del mantenimiento de instalaciones en las empresas de alta confiabilidad operativa (petroquímicas, generación eléctrica, industria aérea, etc.) es fundamental considerar que el paradigma de inspección tradicional ha migrado hacia los enfoques basados en el riesgo inherente a cada equipo, maquinaria, dispositivos, tanques, tuberías, alarmas de alto y bajo nivel, calderas, intercambiadores de calor, entre otros.

Un programa efectivo de inspecciones basadas en riesgo (Risk Based Inspection) o RBI, puede incrementar la eficiencia de un programa de integridad operacional, siendo éste la sombrilla sistémica que debería cubrir un proceso productivo dentro de una organización, en donde el riesgo de una falla puede acarrear consecuencias catastróficas.

RBI es un enfoque multi-dimensional diverso que busca minimizar el tiempo muerto de los equipos y prolongar su vida útil sostenible.

Siendo RBI una filosofía basada en el gerenciamiento prudencial de los riesgos específicos, reduce la probabilidad de falla de equipos, estableciendo un orden de prioridades para invertir recursos, lo cual es el fundamento de una cultura basada en el control de pérdidas, y no en la omisión u ocultamiento deliberado de situaciones de posible falla operacional, o bien, para ahorrar falsamente recursos y maquillar estados de resultados elevando el vector de riesgos de una empresa.

Sin tratar de efectuar críticas, algunas personas cuyo conocimiento se ha venido desactualizando gravemente con los años, piensan erróneamente que para efectuar análisis de riesgos a los equipos o instalaciones, solamente deberán aceptarse procesos de determinación complejos o burdamente rebuscados, lo cual es notoriamente contraproducente, puesto que actualmente se deben tomar en cuenta factores cualitativos tales como la experiencia del fabricante y usuarios, guías técnicas, estándares API, prácticas internacionales, historial de fallas; siendo necesarios para construir un modelo aproximado de la realidad, juzgar el riesgo relativo y la priorización de cada equipo, y no dedicarse a efectuar pirotecnias verbales o protagonizar recursos baratos de actuación pseudotécnica, lo cual más bien tiende a confundir a los tomadores de decisiones –gerencias o accionistas– que tienen como función estratégica conocer en forma práctica y sencilla el estado actual de los equipos, para apropiar recursos diversos para su debida reparación, repotenciamiento, o finalmente, reemplazo de los mismos.

Los modelos complejos de determinación de riesgos son mayoritariamente para vender libros de texto y tratar ingenuamente de impresionar audiencias, mientras que los enfoques prácticos multi-fuentes son los que verdaderamente tienen resultados de alto valor agregado.

Michael Guth Deighton en su breve pero formidable libro publicado este año “Facility Integrity Management” señala que la riqueza verdadera del RBI es transversal:

  • Aumento en la confiabilidad operativa de los equipos basados en experticia de fuentes abiertas (fabricante, prácticas internacionales, mantenimiento predictivo, foros de usuarios, bitácoras, registros, etc).
  • Determinación práctica y visible de los mecanismos de degradación que puedan estar afectando a los equipos.
  • Reducción de tiempos muertos debido a fallas, inutilización, mantenimiento, servicio, etc.
  • Ventajas de costos ante los “métodos tradicionales” de inspección, que algunas veces estos se convierten en rituales sin sentido o “sólo ponga el check”, al no considerar otras fuentes de información para sustituir el conocimiento superficial por uno más articulado en varias dimensiones.

Hay que recordar que el fundamento del RBI es el análisis de riesgo, para lo cual existen distintas metodologías que tienden a diferir en la profundidad y el tipo, siendo necesario considerar que los enfoques cuantitativos cuestan mucho más y podrían tener resultados más bien ilusorios en esa precisión rebuscada, y que algunas veces pueden más bien entorpecer la toma de decisiones gerenciales oportunas, siendo más efectivo desarrollar modelos prácticos híbridos, tal cual como decía Leonardo de Vinci, “La simplicidad es el máximo nivel de sofisticación”.

direccion@cambiocultural.net

 

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