2015-08-11 COLUMNA COMPETITIVIDAD EMPRESARIAL – DIARIO LA PRENSA. (Por Carlos R. Flores).

Improvisación y Actuación

Frecuentemente se habla en términos despectivos de la improvisación en la enseñanza o en la capacitación técnica, la cual en sí misma, es meritoria de crítica, indudablemente.

Hoy, la improvisación, la cual con frecuencia viene acompañada de su hermana gemela, el plagio, o la vil copia y utilización de material con propiedad intelectual, señalan conductas que dejan de cuerpo entero –desnudo, como en el cuento moral del traje del emperador– exponiendo las carnes –y el doloso engaño– ante la pública vista.

No obstante, hay una arista que debe ser estudiada con detalle: la improvisación como habilidad enana o deforme del séptimo arte, como un pariente indeseable de la actuación -una virtud negativa, contrahecha y deforme- que expone su boca chintana con grosera pretensión de provocar respeto, en un arrebato provocado por la anarquía moral del ámbito común contemporáneo, llegando incluso pensar que puede merecer algún reconocimiento intelectual.

Me narraba mi amigo la historia con dolor y aquel sentimiento mordiente de haber sido estafado; de haber pecado de ingenuo en no haber verificado previamente los atestados profesionales de quienes se reputaban de personas expertas, puesto que se pensó que la organización que supuestamente avalaba dicha formación, tendría una actuación éticamente responsable en asegurarse requisitos mínimos de experiencia, formación, titulación, y por supuesto, una certificación profesional de lo que se estaba enseñando.

Pero nada de eso ocurrió.  La mentalidad mercantilista es infinitamente viral, puede contraerse en cualquier rincón. Solamente necesita tener un acuerdo de partes montar su poderoso engaño. El juego de espejos y el fachadismo es su recurso predilecto.

El programa lucía “profesional”, narraba, pero fue nada más que el principio -fui cegado, al igual que el resto de la audiencia, por efectos pirotécnicos de Powerpoint- que disfrazaban el conocimiento superficial del tema dictado por quien “conferenciaba”, casi leyendo los tópicos, sin dominio alguno más que actoral, cargado de un humor basto y grosero, siguiendo un rumbo errático que, en ausencia de una investigación responsable sobre la temática y sin experiencia práctica, lógicamente desembocó en un grave error de cálculo; primero en una sospecha de la audiencia que fue creciendo en olas concéntricas de inconformidad, y finalmente, de manifiesto rechazo ante lo magro y diminuto de las pseudo enseñanzas o experiencias, que eran más bien ingenuas anécdotas más apropiadas para un parvulario.

Como corolario, pidió a quien hacía la pantomima rellena de ademanes y gesticulaciones copiadas en algún otro gurú contemporáneo disponible en Youtube,  que por favor le dijera dónde había adquirido sus galones o habilitación mínima para impartir esa enseñanza especializada, siendo su sorpresa mayúscula al responderle quien presentaba, que eso no hacía falta, que su formación era por “estudio autodidacta”, ya que era persona “profesional de la capacitación”, y que podía prescindir del respaldo profesional en la materia.

Era la Marcha Triunfal de los “profesionales de la actuación”, pero no ya del séptimo arte, sino acaso del septuagésimo, el del experto en improvisación.

Regresé -me dijo con inocultable pesadumbre- con la mochila vacía donde pensé traer de vuelta los conocimientos nuevos- finalizó.

Como hoy todo se improvisa, también se atropella –con una impunidad irreverente– el rigor, el estudio, la disciplina, la formación, pero sobre todo, se repentizan aquellos requisitos mínimos de experiencia formal, de praxis comprobable, desembocando también como ineludible producto final, en la formación masiva de otros improvisadores –su propia audiencia– quienes pensarán y actuarán con ese modelo cojo y disfuncional, de ese legítimo género bufo, en que no es necesario presentar una acreditación que brinde certidumbre a quien contrata sus servicios, lo cual cuando usted lo tolera, promueve activamente, un analfabetismo “funcional”.

http://www.noalosaccidentes.wordpress.com

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