CAMBIO CULTURAL CONSULTORES – CALENDARIO DE CAPACITACIONES

  • 22 DE JUNIO / INVESTIGACIÓN Y ANÁLISIS DE ACCIDENTES DE TRABAJO
  • 22 DE JUNIO / OPERACIÓN SEGURA DE MONTACARGAS
  • 28 DE JUNIO / MANEJO DEFENSIVO PARA MOTOCICLISTAS EMPRESARIALES
  • 28 DE JUNIO / MANTENIMIENTO INDUSTRIAL
  • 28 DE JUNIO / OPERACIÓN SEGURA DE MONTACARGAS
  • 29 DE JUNIO / MEJORAMIENTO DE CONDUCTORES EMPRESARIALES (NATIONAL SAFETY COUNCIL)
  • 30 DE JUNIO / INVESTIGACIÓN Y ANÁLISIS DE ACCIDENTES DE TRABAJO
  • 5 DE JULIO / RE-ENERGIZANDO SU COMISIÓN MIXTA DE HIGIENE Y SEGURIDAD
  • 6 DE JULIO / DESARROLLO DE SUPERVISORES DE SEGURIDAD
  • 12 DE JULIO / SEGURIDAD OCUPACIONAL PARA EMPRESAS CONSTRUCTORAS
  • 13 DE JULIO / ISO 39001 – SEGURIDAD PARA FLOTAS VEHICULARES

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PRODUCCIÓN VRS SEGURIDAD / COLUMNA SEGURIDAD EMPRESARIAL / EL NUEVO DIARIO 18 DE JUNIO 2013 / CARLOS R FLORES

Muchos de los casos de accidentes laborales son causados por este conflicto real que existe entre las empresas. ¿Qué va primero, producción o seguridad? Esta no es una pregunta capciosa, es simplemente un reflejo de una enfermedad organizacional común hoy día, en la que la falta de alineamiento entre lo que debería ser y lo que en realidad ocurre.

¿Son contradictorias las metas de producción con las de seguridad? No, son más bien complementarias. El problema de la aparente contradicción surge cuando no hay muestras evidentes de “modelamiento” de conductas por parte de la supervisión y la gerencia, sobre la prelación que debe tener la Seguridad Operacional sobre cualquier otro imperativo de negocios.

Cuando se dice “Seguridad primero”, debemos preguntarnos, ¿qué tan primero va la seguridad en la realidad? pues muchas veces es un slogan, una frase “cool” que es fantástica como declaración, pero qué tanto se pone en práctica, es el punto focal a determinar.

En temas de seguridad, cuando se deja de asistir a una reunión programada con anticipación, cuando no se tiene tiempo para las inspecciones, cuando se deja de lado el cumplimiento de las recomendaciones, cuando no se toma una pausa para investigar y accionar sobre el último percance, o bien, cuando no se escuchan las opiniones de aquellos que reportan situaciones de alto riesgo -y aún más- cuando no se proveen fondos para realizar modificaciones, mejoras, disminución o eliminación de riesgos evidentes, entonces no podemos decir “Seguridad primero”. Se convierte entonces en una frase vacía y hueca, -un juego virtual- el cual no tiene ningún anclaje en la realidad.

¿Qué se hace entonces? ¿Se deja esto así para no provocar olas, o bien, se debe taladrar hasta encontrar sus causas? Es importante saber que aunque las percepciones podrían no ser la realidad, son predictores muy confiables.

Este desalineamiento tiene dos factores que acumulan la mayoría de eventos: Primero: que en realidad la seguridad no sea lo primero, usted lector, podrá entonces pensar que sea segunda; no, incluso puede ser tercera o última, o inexistente.

Segundo: Que sí lo sea, pero que existe un problema real de comunicaciones efectivas, y que no existan suficientes mecanismos de articulación de esta visión de Seguridad hacia todo el personal.

Hará falta toda una serie de medidas para poner en práctica como valor el “Seguridad primero”, debido a que también las percepciones toman tiempo en ser revertidas. Se requiere entre otras cosas, preguntarse como gerencia lo siguiente:

¿Cuántos reconocimientos por conductas seguras se efectuaron en el último mes? ¿Se ha discutido en forma honesta con el personal los riesgos operacionales que ellos perciben? ¿Se investigaron y atendieron las verdaderas causas raíces del último accidente? ¿Se ha determinado profesionalmente las percepciones sobre la Seguridad que tiene el personal, piensan que es un valor o una palabra más? ¿Cuánto se ha invertido en Seguridad Operacional en el último semestre? ¿Me perciben como un político o como un líder?

 

noalosaccidentes@gmail.com

ACCIDENTES VEHICULARES EN LA EMPRESA – COLUMNA SEGURIDAD EMPRESARIAL – EL NUEVO DIARIO 11 DE JUNIO 2013

Accidentes vehiculares en la empresa

elnuevodiario.com.ni – –

 

En un estudio realizado recientemente en Argentina, el 60% de las muertes en el trabajo correspondían a accidentes de tránsito. Esta es una estadística para comparar localmente con los índices por empresa debido a que pueden haber similitudes muy grandes.

Las causas como siempre son múltiples y pueden obedecer a precursores administrativos y culturales que no han sido atendidos, o bien, que no han sido identificados en forma clara.

Durante los seminarios semanales de mejoramiento de conductores empresariales, la pregunta número uno de los participantes es invariablemente: “¿y por qué no participa el resto del personal?”, en este caso, aquellos coordinadores de transporte, jefes de mantenimiento, programadores de rutas, gerencias administrativas, etc., deberían conocer no solamente aspectos técnicos del manejo defensivo, sino también las variables administrativas que inciden decisivamente en la ocurrencia de accidentes vehiculares. Algunas de estas son las siguientes:

Fatiga: No solamente está dada por las excesivas horas de manejo, sino por las asignaciones de turnos, itinerarios y recorridos a contra-reloj. Cualquier conductor que sea programado para asignaciones en donde su tiempo efectivo de descanso sea menos de ocho horas de sueño efectivo, experimentará fatiga crónica que puede ser fatal al conducir.

Estado mecánico: Muchas veces existe un concepto mal entendido del ahorro. En mantenimiento vehicular no se puede ahorrar si no es que se quiera poner en peligro la seguridad del personal, pasajeros y carga transportada.

Seguridad Física: Algunas compañías inciden negativamente en la seguridad del personal propio al diseñar y mantener políticas administrativas que son intrínsecamente peligrosas o contraproducentes. El hacer viajes desde o hacia los departamentos, o bien, recorridos rurales extralargos en horas de la noche, potencian exponencialmente el riesgo de asalto o accidente. Las empresas con sistemas integrales de gestión desarrollan políticas acorde con las situaciones frecuentes y eventuales. Después de las 6.00 pm. un recorrido de 2 horas o más puede ser temerario. El pago de un hotel puede hacer más sentido para disminuir el riesgo.

“Supervisión por celular”: En el síndrome que se ha dado en llamar ahora “muerte por celular”, es importante que cada empresa se autodiagnostique honestamente para identificar esas prácticas perniciosas de llamar a cada momento a los conductores. Cada llamada es una verdadera desviación de la atención del conductor, a veces, en forma absolutamente innecesaria y viciosa.

La adopción de políticas flexibles en donde se pueda responder a una llamada en un tiempo prudencial después de recibida -y no sobre la marcha- reducirá el número de accidentes. Algunas empresas tienen esta práctica de “Supervisión por celular”, cuando en vez de controlar adecuadamente a los conductores, se incrementa el riesgo de accidentes por llamadas absolutamente innecesarias, o por vigilancia en muchos casos “maníaca” que no lleva más que a tragedias en las cuales puede haber una responsabilidad administrativa, e incluso, penal.

La próxima vez que envíe a sus conductores a capacitar, piense más de una vez quiénes deberían participar, probablemente sus conductores terminen siendo la minoría de la audiencia.

 

noalosaccidentes@gmail.com

LAMENTACIONES Y RESISTENCIA A INVERTIR EN SEGURIDAD – EL NUEVO DIARIO 4 DE JUNIO 2013- COLUMNA SEGURIDAD EMPRESARIAL

LAMENTACIONES Y RESISTENCIA A INVERTIR EN SEGURIDAD

 

Uno de las paradojas de la Seguridad es que a priori no se pueden ilustrar con precisión los retornos sobre la inversión en ella, resultando que la alta dirección piense que no vale la pena invertir recursos en ella más allá de lo que aparenta ser obvio. 

 

Esta es una de las trampas mentales más comunes cuando se quiere convencer a alguien que la inversión en Seguridad debe ser efectuada como un imperativo de negocio, mucho más allá de lo que se puede considerar “obvio” o “razonable”, ya que este término dependerá de cuántas personas participen en la discusión.

 

Veamos un caso.  Recientemente en una empresa con operaciones regionales, el gerente de Seguridad  se quejaba de las dificultades para convencer a la gerencia general, para invertir en un sistema de Respuesta ante la Emergencia adecuado a la inversión productiva, como resultado de recomendaciones por un estudio de  una compañía independiente.

 

Se evidenció la resistencia gerencial en hacer reinversión de utilidades para traer a estándares internacionales todo el sistema de protección contra incendios, previniendo y mitigando así un evento que pudiera a escalar a mayor con altísimas pérdidas materiales, y eventualmente, humanas. 

 

No hubo eco alguno, se argumentó sobre la personalidad de los propietarios, la priorizada inversión urgente en capacidad adicional de proceso, la necesaria adquisición de equipos y maquinarias de punta, así como la perentoria creación de nueva infraestructura.  La inversión en Seguridad “no competía” en igualdad de condiciones ante el rígido orden de prelación establecido por la alta dirección.

 

Si algo se cumple en este mundo es Murphy:“Todo lo que pueda salir mal, ocurrirá”.  En unos meses a partir del estudio, se originó un fuego que consumió la casi totalidad de las instalaciones de proceso y almacenamiento, causando pérdidas centenares o miles de veces mayores que lo que hubiese sido la inversión en un sistema de Respuesta Ante la Emergencia comparable a la inversión productiva.

 

Las paradojas de la Seguridad quedan expuestas solamente a posteriori, cuando ya te ocurrió el evento catastrófico y no hay forma de retroceder la película, que marca el inicio también del vicioso concurso de echar la culpa, muchas veces enfocándose en chivos expiatorios o en factores ilusorios, con la gustada competencia del  “yo se los dije”.

 

A veces se destina una alta cantidad de energía organizacional enfocándose en situaciones menores de incidentes, que pueden ser corregidas con un modelamiento de conducta más visible por parte de las gerencias superiores, perdiéndose de vista la posibilidad de un evento catastrófico al no invertir -o hacerlo pobremente- en infraestructura y capacitación de prevención y respuesta ante eventos que pueden dejar a la empresa fuera del mercado (Seguridad de Procesos).

 

Se piensa erróneamente entonces que la inversión en Seguridad es un gasto, cuando debería ser la primera de las inversiones que debe efectuarse como condición fundamental antes que otros emprendimientos productivos. No ver lo obvio colectivamente es una tara organizacional que también requiere urgente tratamiento.    

 

noalosaccidentes@gmail.com