FORMACIÓN DE FORMADORES – END 28 ENERO 2013

Formación de Formadores

Algunos encargados de Recursos Humanos y de capacitación en Seguridad dentro de las empresas, con frecuencia se preguntan acerca de la efectividad de las capacitaciones internas conducidas con personal propio.  La pregunta de siempre es si la capacitación fue o no suficientemente efectiva, debido a que las situaciones que se pretenden prevenir mediante la formación, adiestramiento y desarrollo de habilidades, vuelven a ocurrir a veces con mayor frecuencia e impacto. 

Pocas veces se sospecha que la improvisación y empirismo podrían ser factores presentes en mayor o menor grado en esta actividad, que en gran proproción de los casos es vista como una actividad o un evento más, pero en muy pocas veces como un proceso con sus correspondientes fases que deben tener un estricto aseguramiento de la calidad.  

La expresión típica con la que se puede observar es la recurrencia de los mismos accidentes y no conformidades en los sistemas de gestión.  Rara vez se toma en consideración el hecho que en una alta proporción, los formadores internos, -llámeseles facilitadores, entrenadores, instructores, capacitadores, profesores, guías; etcétera- requieren de la misma manera un proceso de desarrollo de competencias y habilidades para el papel tan importante que realizan. 

Muchas veces, este pre-requisito lógico es obviado, puesto que dentro de las empresas la selección de un formador está más bien basada en: a) la designación arbitraria; b) el voluntariado solitario, ya que hay mucho temor escénico; c) la costumbre, cuando tenemos a la misma persona desde tiempo inmemorial; d) la recomendación o influencias, ambas con inciertas competencias profesionales.

Es importante tener en cuenta si la capacitación se desarrolla o no a través de un proceso; desde la determinación de necesidades, objetivos perseguidos, conocimiento de los tipos de inteligencia del personal, puestos desempeñados; para el planteamiento de las metodologías didácticas adecuadas y esquemas de evaluación.

Evaluar debe abrir la posibilidad que quienes aprenden se conquisten a sí mismos y que demuestren sin inhibiciones sus conocimientos por distintas vías: trabajos prácticos, representaciones, exposiciones, asignaciones, modelamiento, etcétera, y que puedan ellos/ellas escoger la modalidad en la que estén más confortables.

Lo fundamental no es la cantidad de conocimientos que sepa el formador, sino, la determinación de la manera correcta para abordarlos y transferirlos a una audiencia específica, la cual siempre estará constituida por diversidad de personas con sus diferentes inteligencias y maneras de aprender. 

Cuando se escoge el empirismo y  la improvisación, no queda más remedio que aceptar lo mediocre de los resultados, ya que se trabajó por ellos. 

Estas fallas son frecuentes no solamente en lo que respecta a los formadores internos, sino que también –y a veces con mucho más impacto negativo- a aquellos formadores externos, de quienes no se investiga mínimamente si han tenido alguna acreditación creíble y verificable, o un desarrollo de competencias probadas en este campo, sino que son seleccionados sobre la base del bajo costo o por influencias, o por la creencia ingenua que años en la actividad equivalen a años de verdadera experiencia. Grave error

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POLICÍA Y DERECHOS HUMANOS – AEROPUERTO INTERNACIONAL – END – 25 FEB 2008

Carlos Romano Flores Molina | Opinión

Nicaragua va de mal en peor, de esto no hay duda. Y esto aplica principalmente a los Derechos Humanos, sobre todo en las violaciones que supuestamente han sido cometidas por la Policía Nacional en varios eventos documentados en los últimos informes locales e internacionales sobre la materia. Una muestra de lo anterior. Soy ejecutivo de área para Centroamérica y la parte Andina en el campo de mi especialidad en una empresa multinacional desde hace catorce años. El 14 de febrero de 2008, al mediodía, regresaba de Quito de impartir un seminario a la afiliada local, cuando en el Aeropuerto Internacional de Managua fui abordado por una oficial de policía de nombre Marisol, quien después de preguntarme de dónde procedía, me conminó a acompañarla a uno de los cuartitos de los que dispone esta unidad en el aeropuerto. Allí fui sometido por esta oficial al más agresivo de los interrogatorios –así, “interrogatorios”– no que entrevistas, llegando al colmo de que esta agente en forma alevosa y violatoria del arto. 12 de los DDHH, para referencia de ella: (Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación.

Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques), procedió a leer abusivamente la correspondencia que llevaba conmigo, la que reviso en mis constantes viajes, asimismo husmeó mi bitácora personal y de negocios, espiando en forma lesiva y violatoria para mi integridad personal, detalles específicos que después preguntaba para “verificar” su precisión. Con preguntas rayanas en lo ridículo, que solamente son producto de una falta total de capacitación profesional, dicha oficial interrogaba: ¿Qué comió anoche?; ¿Por qué se llama así ese restaurante?; Si dio una charla a una empresa, ¿por qué no les entregó títulos de participación? , amén de otras preguntas reiterativas, acosadoras y sin ningún tipo de hilación lógica, que me pareció trataba más bien de hacer creer a sus superiores que mediante este tipo de interrogatorios agresivos es una oficial “destacada”. Esta agente con una notoria falta de autoestima nacional, cree imposible que hallan nicaragüenses que demos conferencias y cursos en el exterior.

Las maneras toscas y los procedimientos lesivos con que policías como éstos abordan a los pasajeros y visitantes al país, son típicas de organismos represivos, de un verdadero estado policiaco, y hasta se mostró molesta cuando le llamé la atención sobre el trato violento contra mi maleta de equipaje, previniéndola que si le causaba daño ella o quien correspondiera tendría que pagarla, para lo cual yo formularía una queja formal, mofándose como un reflejo claro de la mentalidad totalitaria de quienes desprecian la propiedad privada y tienen como norma la brutalidad de sus acciones amparándose en su condición de autoridades.

Como nicaragüense consciente que ama a su país, celebro que la PN realice este tipo de operativos tendentes a identificar actividades ilícitas, –y los apoyo decididamente– pero como profesional y como conocedor de mis Derechos Humanos, lamento que este tipo de personas y métodos, sean utilizados en forma impune y con la alevosía que este caso tiene como muestra, y que evidencia que debe ser el triste actuar cotidiano de esta unidad allí destacada.

Llamo la atención a la señora Aminta Granera sobre estos casos, a quien todavía, pero cada vez menos, puedo darle un voto de confianza, de que coloque en la cara del país,

— el Aeropuerto Internacional–, a lo mejor de la oficialidad más preparada de la Policía Nacional, y no a personas rústicas y sin preparación que no saben ni encender una computadora, y que carecen de una mínima preparación académica, de maneras y trato al ciudadano, sin contar con la principal característica que deben tener como servidores públicos, una sólida formación en los Derechos y Deberes que les atañen como autoridades, y no como violadores de los Derechos Humanos, que es lo que hacen estos agentes, y que lejos de vincular al ciudadano en identificarse y apoyar estas labores, más bien causan repudio y cólera ante estas vejaciones como las aquí narradas. Cualquier abuso reportado por otras instituciones migratorias extranjeras palidecen ante esta muestra local. No hay peor cuña que la del mismo palo.

Por otro lado, es deleznable y atentatoria contra la buena vecindad internacional estigmatizar a ciudadanos de países hermanos como Colombia y Ecuador, y a viajeros de estos destinos y procedencias “prohibidas” por sus problemas internos, o estigmatizar a un pasaporte que tenga visa de negocios a estos países, y no ver la cara muy sucia de nuestro país con los mismos problemas y tantas fallas institucionales y desgracias sociales para exportar, por no decir el cuestionamiento a los supuestos métodos policiales que se publican en estos días. Le referí a dicha oficial Marisol cuando llamaron a la empresa que le trabajo localmente y le confirmaron toda la información por mí brindada sobre mi viaje, -ya no quiso seguir revisando- que ojalá que tuvieran el valor cívico y las hormonas de hacer estas requisas “aleatorias” a cualquiera de los miles de familiares y allegados al gobierno que ostentan pasaporte diplomático y que transitan sin obstáculos por el salón VIP, que sería interesante que procedieran a aplicarles los mismos “procedimientos”, vamos a ver cuántas horas duran en el puesto, si es que no los echan de inmediato. Lo fácil es intimidar al ciudadano de a pie, lo difícil es aplicar la ley a todos.

LAS AUDITORÍAS DE SEGURIDAD INDUSTRIAL – END – 6-MARZO-2012

A medida que los accidentes y violaciones regulatorias causan impactos notorios en las utilidades y en el tiempo productivo de las empresas, así como también daños a su imagen pública, el personal de dirección se empieza a involucrar activamente para asegurar el éxito de los programas de Seguridad Ocupacional, Higiene Industrial y Ambiente.

Además, tanto los gobiernos como los accionistas –de empresas internacionales más que todo–, presionan a los directivos para que demuestren que hay un gerenciamiento efectivo de sus obligaciones en estos campos. Es por esto, que tiene la máxima importancia que las auditorías de Seguridad Operacional no sean un evento más, sino, todo un proceso establecido y que esté circunscrito a un sistema gerencial que pueda medirse, compararse y mejorarse en términos de efectividad.

Muchas empresas manejan este proceso en forma reactiva-defensiva, es decir, que cuando ocurre un accidente se empiezan a buscar justificantes y otras excusas para asegurar que sí había un relativo control y que lo que ha ocurrido –sea un accidente serio, una pérdida material cuantiosa, o bien, una violación regulatoria o un impacto a la imagen corporativa– y que el evento fue una mera obra de la casualidad.

Los directivos de las empresas tienen un papel irrenunciable como administradores de los sistemas para evitar que no existan costos no programados, violaciones regulatorias y éticas a sus valores, tanto de las partes interesadas externas –las que provienen de las autoridades– como aquellas internas (empleados, familias extendidas, accionistas, etc.). 

Las auditorías de Seguridad tienen que ver con la recopilación de información, análisis de los hechos, apreciación del estado relativo de una planta industrial, así como informar los resultados a los niveles decisorios dentro de la organización.  

Requiere la evaluación de los puntos fuertes y débiles de los programas de Seguridad en funcionamiento, así como el nivel de cumplimiento regulatorio y otros aspectos de gestión del riesgo operacional que necesitan atención continua. 

Las Auditorías de Seguridad y su respectivo informe son una oportunidad para valorar la gestión integral de las gerencias en términos de exposición al riesgo. 

Algunas empresas realizan estos ejercicios con su propio personal (internal assessments), otras de una forma más retadora al buscar a una entidad independiente para su propio programa de auditoría, o sobre sus sistemas de gestión.

Las áreas de mejora son la verdadera carne de este proceso. Muchas veces, llama la atención cómo los representantes de la empresa evaluada luchan “a muerte” por evitar un comentario para la mejora en el Informe Final, lo cual es comprensible, pero es una muestra también del “software mental” equivocado, que es una falta de entendimiento del verdadero propósito de estas evaluaciones, que es la continua evolución operacional.

¿Cuándo fue la última vez que se efectuó una Auditoría de Seguridad en su empresa? ¿Se cumplieron en tiempo y forma las recomendaciones?

ACCIDENTES DE TRABAJO FATALES EN NICARAGUA – END- SECCIÓN OPINIÓN – 30 JUNIO 2011

ROMPIENDO PARADIGMAS

Carlos Romano Flores Molina* | Opinión EL NUEVO DIARIO

Es notorio que la ocurrencia de otro terrible accidente laboral en Nicaragua es una noticia que dura un día o dos en los medios de comunicación. No obstante, hay que pensar verdaderamente en el impacto de por vida que tiene para la familia del trabajador o trabajadora que sufrirá las consecuencias de la pérdida, no solamente de un ingreso familiar, sino también, del componente afectivo del ausente, lo cual es absolutamente irrecuperable.

En Nicaragua, esta situación ha alcanzado niveles epidémicos, claramente con vistas a no tener fin. No se ha terminado de entender el gravísimo impacto del costo social de un accidente fatal o invalidante, que no solamente deja secuelas a nivel personal y familiar, sino también, el impacto económico para nuestra pobre economía, la cual ha invertido recursos de todo tipo en la preparación de un trabajador o trabajadora. Es un hecho que los costos de un accidente laboral nunca son compensados para las víctimas. Por más malabarismos verbales que hablen sobre compensaciones, la absoluta mayoría de los costos son “tercerizados” a la sociedad como un todo, que asume el costo de ciertas compensaciones, pero el peso fundamental va para las víctimas pasivas del accidente, los dependientes de la persona accidentada o muerta.

Veamos esto ahora desde el lado de la empresa. El costo de un accidente invalidante o fatal tiene una distribución de costos que es similar a la de un iceberg o témpano de hielo, en la que lo que sobresale de la superficie es solamente 1/9 de su masa, el resto, 8/9, está bajo la superficie, no se ve. De la misma manera, los costos directos, aquellos que se “ven” en forma aparente, que salen de la bolsa en forma inmediata como pago por reparaciones, reemplazo de equipos, costos médicos y otros directos, son apenas el 1/9 de los costos del accidente. Hay una gran cantidad de costos indirectos “que no se ven” pero que se pagarán en forma ineludible. Se calcula que por $1 dólar que se gasta en forma directa por un accidente de trabajo, existen $25 dólares que no son vistos, que son indirectos, pero que existen y se pagarán tarde o temprano. Y algo más, ese dinero la empresa ya lo había ganado, por lo tanto, tiene que sacárselo también de la bolsa, sin ningún escudo fiscal. Es el dinero que más les duele a las empresas. Pero aún hay más.

Estamos aún sin valorar el otro concepto de costo que es el impacto de un accidente en la reputación de la compañía. La Gerencia de la Reputación, es hoy una materia de estudio formal y profundo, que antes ni se pensaba que fuera parte de un pensum académico formal, que tiene que ver de cómo el impacto de una situación de este tipo afecta directamente el valor de las acciones o patrimonio de la empresa, y también, la capacidad para generar ganancias presentes y futuras, así como la viabilidad de hacer negocios, mantenerse en el mercado, o hacer socios estratégicos.  Una empresa con accidentes de trabajo es una empresa con una pésima reputación.

Obviamente, si hay una empresa que tiene una gestión de riesgo pobre o mediocre, con accidentes laborales frecuentes, simplemente es un lugar en donde nadie va a trabajar con convicción que se puede lograr la realización personal a través de ese trabajo.

La ocurrencia de un accidente tiene como única ventaja brindar una oportunidad de ver una radiografía de los sistemas organizativos de una empresa, de lo que se denomina ahora los sistemas de gestión. El sistema que aparece mejor radiografiado, o como en CT Scan es el sistema de Liderazgo de la organización. Estos son los referentes éticos y morales de la gerencia, la calidad de su liderazgo, así como la forma que ve el mundo la dirección de ese negocio.  Se observa realmente cuál es la actitud que tiene la empresa para con su personal.

Una organización que no se preocupa verdaderamente por sus propios empleados, con mucha dificultad podrá preocuparse por sus clientes, a lo sumo, se concentra temporalmente en la producción como prioridad máxima con el fin de generar utilidades transitorias y acaso inciertas, pero no en el activo más valioso del negocio, sus propios trabajadores.  Es un enfoque fallido, equivocado y de corto plazo, que posicionará la empresa de crisis en crisis y que tarde o temprano irá hacia su propio empeoramiento.

Algunas empresas argumentan pomposamente que la inversión en Equipo de Protección Personal (EPP) es un indicativo del cuidado que tiene la organización en cuidar de su personal para evitar accidentes, cuando no es más que un deber y responsabilidad de la empresa en dotarlo y reemplazarlo en tiempo a todo su personal.  Parece que existe una visión de ética selectiva en pensar que el dotar de EPP a los empleados es un acto magnánimo o digno de encomio, es simplemente la Ley, es lo que se debe cumplir, no es una acción heroica por parte de la empresa. Pero eso es apenas lo mínimo esperado.

La empresa que verdaderamente quiera progresar en cumplir con el objetivo de prevenir accidentes de trabajo, tiene que hacer mucho pero mucho más.  En Nicaragua se piensa que los temas de Seguridad son secundarios, subalternos y que corresponden al personal de menor nivel organizacional, esto es causado por un increíble desconocimiento notorio de las gerencias sobre las brutales implicaciones de toda índole que tiene un accidente laboral, y hoy cada vez más, debido a que para competir y mantenerse vigente en un mercado internacional, la forma en que se produce es tan importante como el producto o servicio mismo que venda la empresa. Una empresa que genera viudas y huérfanos difícilmente podrá mantenerse con una certificación internacional, o en alianza estratégica, con empresas que tienen indicadores de gestión en los cuales se mide lo que la empresa aporta a la sociedad en su conjunto, así como el daño que pueda causar a sus trabajadores, al medio ambiente, a sus vecinos y a su comunidad.

Pobre enfoque tiene una empresa que piense que tras un accidente de trabajo pueda  mantenerse con los mismos paradigmas, de pensar que la producción es lo número uno y que pronto todo queda atrás y que se puede seguir adelante sin cambios profundos en el comportamiento, principalmente, en el de la gerencia general, porque simplemente estarán así esperando –aunque no quieran- que el accidente ocurra otra vez.  Albert Einstein decía que un problema no puede resolverse en el mismo nivel de pensamiento donde fue generado, por lo cual, es importante reflexionar que los accidentes ocurridos no son tan “accidentes”, sino que son eventos causados por la negligencia, el exceso de confianza, la inobservancia de los métodos probados de análisis de riesgos, la ineficacia de acciones correctivas, recortes continuos en el mantenimiento que dejan sin presupuestación para hacer mejoras, pero sobre todo, por la visión empresarial miope y complaciente de que se puede seguir haciendo lo mismo, sin consecuencias, porque al fin y al cabo, las leyes en Nicaragua son percibidas como algo virtual y etéreo, acaso inexistente, y si existen, son para torcerlas dependiendo de quién sea usted o a quien usted represente.

La supervisión prudencial que ejercen las autoridades en Nicaragua es débil y se enfoca equivocadamente en los indicadores reactivos de desempeño, y no en los factores que son la causa raíz de los accidentes de trabajo, que es el enfoque de trabajo en la cultura organizacional. Su enfoque requiere ser re-orientado más hacia las mentes de las gerencias que hacia el personal de campo, entrar en la mentalidad y en la forma que las gerencias influyen en el ambiente de trabajo.  La legislación actual se enfoca en síntomas aparentes y equivocados, no en ejercer un verdadero diagnóstico con especialistas, y se sabe que prescribir medicación con un diagnóstico equivocado se conoce como mal praxis. Hay que romper esos paradigmas equivocados.

Las empresas deben invertir más que en entrenamiento simplista de su personal básico, sino en dotar a sus ejecutivos de las herramientas de análisis de riesgos de clase mundial, de desarrollar habilidades gerenciales para manejar efectivamente la seguridad operacional, que sus ejecutivos puedan verdaderamente modelar en el personal de supervisión y en los empleados en general, los comportamientos seguros para evitar accidentes.  Es necesario deshacerse de la mentalidad que las personas son piezas de reemplazo y que “se presupuesta para los accidentes que van a ocurrir en el año”. Hay reconocer que se tiene un problema que es a la vez una oportunidad para hacerse hacia dentro de la empresa las preguntas cruciales, incómodas, pero necesarias: ¿qué tanto estamos haciendo en forma efectiva para evitar accidentes? ¿estamos confortables o inconformes con los resultados? ¿decimos más de lo que hacemos en seguridad operacional? ¿cuáles son los valores fundamentales que distinguen a nuestra empresa? ¿son los mismos valores que son percibidos por nuestro personal? ¿se involucran los ejecutivos en las acciones de prevención de accidentes? ¿nuestras herramientas administrativas para prevención de accidentes están siendo usadas con efectividad, o solamente las hacemos para generar un “juego de números”? ¿seguimos haciendo lo mismo, pero confiando en que tendremos resultados diferentes?

Las empresas que no aprenden del pasado, al igual que las sociedades como decía George Santayana, están condenadas a repetirlo.

*Especialista en Seguridad Operacional y Competitividad

noalosaccidentes@gmail.com

SEGURIDAD OPERACIONAL Y RIESGOS PSICOSOCIALES – END – 26 JUNIO 2012

En las investigaciones y análisis de accidentes, es importante tomar en cuenta la posible existencia de estos factores, debido a que pueden ser precursores de errores fatales

Carlos R. Flores | Economía

Este tipo de riesgo es otra de las áreas de importancia fundamental en la prevención de accidentes laborales. Las otras restantes tienen que ver directamente con la Seguridad Operacional en sí; la Ergonomía, -que es la adaptación de los espacios, maquinarias y herramientas a la persona-, y la Higiene Industrial.

Los riesgos psicosociales tienen que ver con los factores que son perjudiciales para la salud de las personas en los ambientes de trabajo, provocando enfermedades cardiovasculares, respiratorias, inmunitarias, gastrointestinales, etc., por citar solamente algunas, y que son resultado de métodos de organización del trabajo inadecuados, o de conductas nocivas por parte del personal mismo, principalmente de aquellos que dirigen el trabajo, supervisores y gerentes.

El estrés, el acoso laboral, así como el malestar físico y psíquico que sufren muchos trabajadores/as son el resultado de prácticas inadecuadas de organización del trabajo que muchas veces pasan desapercibidas, o bien, son consideradas como “normales”.

Ciertas condiciones de trabajo, que por un incuestionable “diseño organizacional” sustentado en la improvisación, costumbre, o ignorancia pueden llevar a situaciones en las cuales se cause una exposición nociva de factores psicosociales que pueden dañar al individuo.

El estrés excesivo, por ejemplo, puede no estar relacionado con una debilidad del individuo ante una carga de trabajo “normal” en una empresa. Hay niveles de estrés que pueden dañar a la persona causando daños severos. De un ambiente estresante en extremo, es fácil pasar al “burnout”, -síndrome del individuo “quemado” física y anímicamente-, que es un padecimiento que se manifiesta con fatiga crónica, ineficacia en las actuaciones, y en algunos casos, a la negación de los acontecimientos o sus consecuencias.

Muchas veces esto obedece a trabajos cuya carga de responsabilidades mal balanceadas, o bien, a puestos cuya demanda de tiempo y trascendencia de responsabilidades podría estar en el umbral de lo inmanejable.

En la administración de operaciones, es importante la búsqueda de estos factores, puesto que su existencia provoca que ciertos puestos de alta criticalidad puedan estar sujetos a cometer errores de consecuencias irreversibles, e.g. controladores aéreos, monitores de procesos en plantas petroquímicas, conductores de sustancias peligrosas, entre otros.

En las investigaciones y análisis de accidentes, es importante tomar en cuenta la posible existencia de estos factores, debido a que pueden ser precursores de errores fatales.

¿Qué se recomienda entonces? Hacer proactivamente una evaluación de estos posibles factores en el ambiente de trabajo, sobre todo, si se sospecha que se están dando situaciones de errores reiterados, anomalías en procesos, o algunas posturas personales de acoso laboral (temor excesivo a las acciones de supervisores, gerentes o colegas; sanciones administrativas de dudosa justeza, o bien, existencia de “feudos” o “virreinatos” en los cuales se llevan a cabo prácticas que dañan la autoestima del individuo). Vivimos en una sociedad que promueve el ridículo como distracción social, por eso, hay que tener cuidado con estos factores, pueden llevar eventualmente a situaciones irreversibles.

Comentarios a: noalosaccidentes@gmail.com

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PREVENCIÓN DE ACCIDENTES VEHICULARES – END – 21 DE AGOSTO 2012

Es innegable que ahora la primera causa de muerte son los accidentes vehiculares, los cuales no solamente causan daños emocionales, sino también, económicos, al dejar en desamparo a los dependientes de la víctima, sin salvaguardas sociales establecidas para la educación y formación integral de los dependientes.

 

Ahora bien, las recetas que tradicionalmente se brindan son las mismas, y naturalmente, con el mismísimo enfoque, -repetitivas y superficiales-, las cuales hacen que el problema vaya creciendo exponencialmente.  Lo que sorprende es que los niveles que ha alcanzado este flagelo ahora sorprenda a las autoridades.  ¿Esperaban algo diferente?

 

Los países que han tenido éxito en hacer una reducción notoria de esta epidemia, como Colombia, han utilizado un enfoque múltiple, en el cual el componente educativo no tradicional ha sido un factor de peso, aunque uno más de los diferentes recursos disponibles.  Es un tema complejo en el cual siempre existen obstáculos culturales, estructurales y administrativos.

 

Los accidentes nacen siempre en la mente de la persona, no solamente por aquellas prácticas y hábitos cuestionables, -particulares y sociales-, aparejados de un ambiente de conducción anárquico de “Ley de la Selva”, y sumado a un ambiente de impunidad manifiesta, -tolerada y promocionada muchas veces por las mismas autoridades de Tránsito- quienes son los primeros en violar las normas que ellos mismos están encargados de hacer cumplir, o al hacerse de la vista gorda ante las violaciones de aquellos conductores “profesionales”, enfocándose en el conductor solitario, carente de influencias y sin protección oficiosa.

 

Otro factor contribuyente es lo superficial de la enseñanza en el autoconocimiento para aquellos conductores en riesgo.  Se hace énfasis en la infracción y no en el autodiagnóstico como factor de cambio, lo cual hace que la reeducación sea virtualmente imposible.

 

Los conductores que son infraccionados le temen más al calvario de la tramitología para que les devuelvan la licencia que a la multa en sí, -y por eso se promueve consciente o inconscientemente la mordida-, por el temor al trámite burocrático, pero no se reeduca jamás al conductor, más bien, lo induce a promover prácticas reñidas con la ética; perdonen, – ¿será lícito hablar aún de ética en este país?- Disculpas de antemano.

 

Las técnicas modernas de educación vial para conductores en riesgo tienen que ver más con la psicología del aprendizaje que con la materia misma de educación vial, es más introspección inducida que conocimiento vano. ¿De qué sirve conocer de categorías de licencia, si se dejan intactas las causas subyacentes del manejo agresivo y del comportamiento troglodita del conductor? ¿Cuál es la utilidad de conocer la clasificación de las señales de tránsito, si no se pueden definir las conductas que evitan accidentes? ¿Dónde queda el manejo de la ira, gestión de las emociones y autocontrol, si lo que se promueve es la política de la infracción y el sorprender al conductor como modus operandi de la Policía.

 ¿Cuánto ha invertido usted este año en educar verdaderamente a sus conductores?

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CALENDARIO DE CURSOS CAMBIO CULTURAL FEBRERO / MARZO 2013

SÁB-9-FEB/  MANEJO DEFENSIVO PARA MOTOCICLISTAS EMPRESARIALES

VIE-22-FEB/  INVESTIGACIÓN DE ACCIDENTES DE TRABAJO

SÁB-23-FEB/ SEMINARIO PRIVADO: ANÁLISIS DE CAUSAS RAÍCES ACCIDENTES DE TRABAJO

VIE-1-MAR/ LOGRANDO RESULTADOS CON LA COMISIÓN MIXTA DE HIGIENE Y SEGURIDAD

VIE-1-MAR/ MANTENIMIENTO INDUSTRIAL

SÁB-2-MAR/ DESARROLLO DE SUPERVISORES DE HIGIENE Y SEGURIDAD

SÁB-2-MAR/ OPERACIÓN SEGURA DE MONTACARGAS

SÁB-9-MAR/ LOGRANDO UN SERVICIO EXTRAORDINARIO AL CLIENTE

VIE-15-MAR/ LEY 618 – HIGIENE Y SEGURIDAD DEL TRABAJO

SÁB-16-MAR/ MANEJO DEFENSIVO PARA MOTOCICLISTAS EMPRESARIALES

VIE-22-MAR/ CONDUCIENDO PRESENTACIONES EFECTIVAS

SÁB-23-MAR/ MANEJO DEFENSIVO DEL NATIONAL SAFETY COUNCIL – USA

VIE-29-MAR/ RELACIONES HUMANAS EN LA EMPRESA

SÁB-30-MAR/ FUNDAMENTOS DE HIGIENE Y SEGURIDAD

TODOS NUESTROS CURSOS CON APORTACIÓN DE INATEC.  TENEMOS TAMBIÉN MODALIDAD DE CURSOS PRIVADOS PARA EMPRESAS.  www.cambioculturalconsultores.com

Accidentes y Celulares: ¿Necesita su empresa una Política? 22-ENE-2013

COLUMNA SEGURIDAD EMPRESARIAL – PUBLICADA HOY 22-ENERO-2013 EN EL NUEVO DIARIO, SUPLEMENTO ECONOMÍA

Según las recientes declaraciones de las autoridades de Tránsito, los accidentes causados producto del uso del celular al conducir, están causando un porcentaje aún indeterminado, pero seguramente alto.

Es interesante que este punto sea considerado ahora como uno de los principales causantes, puesto que en el pasado no había existido tal preocupación, a contramano de lo que ocurre en el resto de países del mundo, donde se llevan estadísticas rigurosas sobre los accidentes, que hoy podemos calificar como verdadera epidemia y problema número uno de Salud Pública.

Al menos en Estados Unidos, el porcentaje de personas que acepta que usa normalmente el celular es por lo menos el 25%. En nuestro país, por simple inspección, este número es mucho más alto, puesto que vivimos sin ley efectiva. Se especula aquí que existe un alto índice de personas lesionadas como resultado de accidentes vehiculares en donde conducían distraídos al ir hablando por celular.

Pero estos son solamente números especulativos, porque hay que señalar que es difícil determinar con certeza cuándo los accidentes involucran a personas particulares, si fueron causados o no por esta peligrosa distracción.

No obstante, es notorio que en nuestro país hay un silencio –a lo mejor intencionado– en no poner este tema en debate, por los intereses económicos y prebendarios tras bambalinas y el ya tradicional lavado de manos de las autoridades.

En Estados Unidos ha habido una fuerte oposición de las empresas de telecomunicaciones a concienciar sobre el tema, debido a la obvia disminución en los minutos de tiempo aire consumidos.

En algunas naciones existe cierta responsabilidad social en promover campañas educativas sobre el tema; mientras que aquí solamente se mantiene un bombardeo de publicidad para vender las promociones minuteras que hacen sus mismas modelos con sonrisas de artificio.

Algunas empresas locales ya han establecido políticas restrictivas sobre el uso de esta imprescindible herramienta. Típicamente, la violación de esta política tiene asociada una sanción disciplinaria, la cual puede ser el despido inmediato, en caso que se compruebe que dicha violación llevó a un accidente.

Estas empresas desarrollaron protocolos de investigación de accidentes que de forma normalizada piden a la operadora telefónica los registros de llamadas, para ver si corresponde a un positivo a la hora del menor accidente.

Durante mi experiencia, me tocó ver la aplicación de esa política en al menos 3 casos, los cuales terminaron en despidos, que fueron una medida extrema de seguridad para protección de la vida del conductor/a.

En nuestros cursos de manejo defensivo, los participantes siempre reportan el factor de riesgo que implican las llamadas continuas de la supervisión, las cuales tienen que ser contestadas obligatoriamente por los conductores, llevando en muchos casos a casi-accidentes y accidentes dolorosos, los cuales son causados por la presión de la misma empresa.

Es importante que para elaborar una política se deje en claro cuáles son las conductas que deben ser evitadas/promovidas, no solamente por parte de los conductores, sino por la propia administración, incluyendo al más alto ejecutivo/a.

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